Probablemente, tu nevera esté llena de...
- El tomate, el ajo, la cebolla, las legumbres, los pescados azules... todos ellos son superalimentos infravalorados que forman parte de la dieta mediterránea.
- Las espinacas podrían sustituir al protagonista indiscutible de las tostadas de los últimos tiempos, el aguacate. Esta verdura de hoja verde contienen fibra y vitamina C.
- Kale: rico en Vitamina C y fibra son sus principales virtudes, las mismas que las del brócoli. También el tomate cuenta con estas propiedades; además, es bajo en grasas saturadas y posee capacidades antioxidantes gracias al licopeno, una sustancia bioactiva que le da su color rojo. Por cierto, si buscas fibra y antioxidantes, el chocolate negro es otro de tus aliados.
- Las Semillas de chía son interesantes por su contenido en ácidos grasos omega 3. Una alternativa a cualquier tipo de semilla pueden ser los pescado azules como las sardinas o el salmón. Los frutos secos también pueden ser una muy buena alternativa.
- Las Bayas de goji son ricas en vitaminas C y E potasio y magnesio, al igual que la frambuesa y el kiwi.
- La Quinoa es un pseudocereal muy interesante y presente en muchas recetas del siglo XXI. Su presencia en tus platos se puede sustituir por productos mucho más económicos como las lentejas, los garbanzos o nueces: todos estos productos están libres de gluten y te aportan zinc, hierro y grasas “buenas”. Además, las legumbres tienen un equilibrio óptimo entre carbohidratos ricos en fibra y proteínas de origen vegetal: ayudarán a mantener sano tu sistema digestivo. Sus aminoácidos son esenciales para la reparación de tejidos.
- Otro de los superalimentos que probablemente desconocías que eran considerados como tal es la manzana. Las manzanas son ricas en antioxidantes, lo que ayuda a prevenir el envejecimiento. Además, tienen un alto aporte de vitaminas C y E, lo que supone un incremento de la producción de colágeno.