La época veraniega nos ofrece una amplia variedad de frutas y verduras llenas de sabor y de nutrientes interesantes para aportar a nuestro organismo un plus de todo aquello que puede faltarnos durante el año.
- Pepino: Contiene flavonol, un antioxidante que favorece la conectividad de nuestras neuronas y que lo convierte en un aliado para el buen funcionamiento del cerebro. Además, se trata de un antiinflamatorio y relajante natural por su alto contenido en vitaminas del grupo B. Mejora las digestiones. Ayuda a mejorar el PH del estómago, combatir los reflujos y evitar las retenciones de líquidos por su efecto diurético.
- Calabacín: Destaca por su alto contenido de vitamina C y vitaminas del grupo B, esenciales para la obtención de energía. Entre sus nutrientes también encontrado una cantidad considerable de ácido fólico, vitamina imprescindible para la salud del sistema nervioso y el sistema inmunitario. En cuanto a sus minerales encontramos: potasio, calcio, fósforo, magnesio y hierro. Como curiosidad, destacamos su riqueza en mucílagos, compuestos que protegen la mucosa del sistema digestivo.
- Zanahoria: conocida por sus beneficios para la vista. Este poder es debido a su contenido en betacarotenos, unos poderosos protectores que evitan el envejecimiento prematuro, protegen nuestra retina y evitan la aparición de cataratas. Sin embargo, otro de sus puntos fuerte es la protección de nuestros dientes y encías por su cantidad de flúor. Al igual que el pepino, las zanahorias también tienen propiedades diuréticas y ayudan a la desintegración de los cálculos renales.
- Judías verdes: Son ricas en vitaminas A y C que junto al zinc se encargan de mantener en un nivel óptimo nuestro sistema inmunológico. Ayudan a regular el tránsito intestinal, combaten el estreñimiento. Por su concentración de vitamina K ayudan a mantener los huesos del cuerpo fuertes y sanos.
Tomate: una de las hortalizas por excelencia gracias a su versatilidad y numerosas combinaciones. Destaca por su contenido en el trío de vitaminas antioxidantes C, E y A, esta última en forma del precursor betacaroteno. Su color rojo es debido al licopeno, un carotenoide con efecto antioxidantes.
- Remolacha: destacamos su alto aporte de fósforo, hierro, yodo y vitaminas B1, B2, B3 y B6. Además, es importante que conozcas que todos sus nutrientes, especialmente el hierro, se asimilan mejor cuando la remolacha se toma en forma de jugo.
- Pimiento: Independientemente de su color, los pimientos son ricos en vitamina C, de hecho presentan en su composición nutricional tres veces más que las naranjas y vitamina A. Contribuyen a la absorción del hierro, refuerzan el sistema inmunológico, son antioxidantes y mejoran la salud ocular.